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Costumbres y tradiciones en Iznájar

Iznájar no será un centro monumental y gigantesco a la altura de otras ciudades andaluzas, pero sin embargo, cuenta con un patrimonio del que carecen las urbes más importantes. Se trata de las costumbres ancestrales que se han heredado generación tras generación, de los progresos sociales realizados en materias agrícolas, de la evolución de la tradición artesanal y gastronómica, así como de la consolidación de festejos que se remontan siglos atrás.

Todo esto, unido a la peculiaridad de que el municipio está formado por decenas de aldeas y pedanías. Iznájar es, en fin, un pueblo con una idiosincrasia única, que nos desvela los secretos más íntimos y curiosos del aprendizaje humano.

Museos

Este legado etnográfico se atrinchera tras los muros de diferentes espacios museísticos, que convergen en el casco histórico de Iznájar. Una muestra clara de esta herencia se expone en el Museo de Aperos de Labranza y Tradiciones Populares. Como su nombre indica, está estrechamente ligado a los enseres de la agricultura, pero también a otras herramientas relacionadas con las artesanías tradicionales, como la alfarería.

El mismo concepto sigue el Museo de Artes y Oficios, inaugurado en el año 2007 para salvaguardar ancestrales oficios como la barbería, la talabartería o la herrería. En otra época, fueron éstas unas profesiones distintivas de Iznájar.

En cuanto a las bellas artes, Iznájar dispone también de exposiciones como el Museo de Escultural Naïf Antonio Cañizares, la Sala Museo Antonio Quintana o el Museo de Miniaturas de Forja y Madera Juan Pérez. Se trata de otra forma de conocer la riqueza del pueblo de la mano de los artistas iznajeños.

Costumbres y tradiciones en Iznájar

Gastronomía

Iznájar y las aldeas que lo rodean guardan una riqueza culinaria con grandes reminiscencias de la cocina nazarí y musulmana, consecuencia de que esta localidad no fue reconquistada hasta el siglo XV. Algunos platos típicos son el salmorejo de naranja y bacalao y la porra elaborada a base de jamón, tomate, pan y pimiento. El guisillo es muy común en la cocina familiar, por aprovechar el pan duro unido a otros ingredientes como el pescado.

En este pueblo del Parque Natural de las Sierras Subbéticas destacan también los productos derivados del cerdo y el tradicional relleno de carnaval. Otras recetas son los huevos “volaos”, los pestiños, los huesos de Santos, los mantecados caseros y los rosquillos almibarados.

Festejos

Estos manjares son muy comunes durante la Navidad y la Semana Santa. En la primera todavía existen pandillas de mochileros que cantan villancicos, costumbre de cuando estos grupos pedían el aguinaldo. La Pasión de Cristo también es recordada en Iznájar por todo lo alto, manteniendo viva una escenografía que se remonta años atrás y en la que todo el pueblo es partícipe.

Los primeros días de febrero se celebra La Fiesta de La Candelaria, momento en el que se encienden multitud de hogueras en la noche, y San Blas, que destila el olor de los típicos roscos caseros. Pero los grandes festejos de Iznájar ocurren en la segunda semana de septiembre, con la celebración de la Feria Real en homenaje a la Virgen de la Piedad, la patrona iznajeña.

Las fiestas de Iznájar tienen además una identidad propia gracias a la tradición trovadora conocida como el Cante de Poeta y a un baile denominado el Chascarrá que encuentra su origen en la recolección de la aceituna.

Dicho esto, esperamos que muchos de vosotros os acerquéis a Iznájar y a sus aldeas durante el invierno, para disfrutar de sus festejos y su gastronomía. Os aseguramos que la visita será como el reencuentro con el pasado más ancestral de uno mismo.

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